El primer himno nacional de Chile fue compuesto en 1819 por el músico Manuel Robles y el poeta Bernardo de Vera y Pintado.

 

La letra del primer himno nacional de Chile fue encargada al poeta Bernardo de Vera y Pintado por Bernardo O’Higgins en 1819. El poeta argentino y el Director Supremo de nuestra naciente república habían estado algo distanciados y O´Higgins llegó a negarle la entrada a Chile a Vera y Pintado por considerarlo enemigo. Hacía poco tiempo que los hermanos Carrera habían sido fusilados en Mendoza y la situación política estaba algo tensa.

 

Sin embargo, luego de una reconciliación, Vera y Pintado fue favorablemente acogido en nuestro país, donde se radicó, escribiendo también la letra del himno nacional. La música del himno fue encargada al compositor peruano José Reverte, pero la música que él entregó no le agradó a Vera y Pintado porque no encajaba con los versos. Entonces, le pidieron al músico chileno Manuel Robles que se ocupara de ese trabajo.

 

El estreno de la canción tuvo lugar el 20 de agosto de 1920 en el teatro del coronel Domingo Arteaga, que a la sazón era el único teatro permanente que había en el país. En la ocasión, se celebraba el cumpleaños de Bernardo O’higgins, la partida de la Expedición Libertadora del Perú y el estreno de un nuevo local del teatro.

 

Pero el ministro chileno en Londres, Mariano Egaña, recibió críticas en Inglaterra respecto a la música, por lo que pidió encargar una nueva versión musical al español Ramón Carnicer en 1828. Entonces se estrenó una segunda versión con la misma letra pero con la música cambiada, en el mismo teatro donde se había estrenado la anterior, el 23 de diciembre de ese año. La gente estaba acostumbrada al himno anterior y costó que se aprendieran la nueva música, pero finalmente los oídos chilenos se acostumbraron.

 

En 1846, las autoridades españolas solicitaron que se cambiara la letra del himno, porque como había sido compuesta en el fragor de las luchas independentistas, tenía versos muy agresivos contra España. Por lo demás, las relaciones con el país europeo se habían normalizado para entonces. El gobierno de Manuel Bulnes Prieto pidió entonces al poeta Eusebio Lillo Robles que modificara los versos que molestaban a España. Al año siguiente, en 1847, la versión definitiva ya estaba lista y contaba con la aprobación de Andrés Bello. Aquí la reproducimos a continuación.