Sargento CANDELARIA PEREZ

Sargento CANDELARIA PEREZ

Candelaria Pérez -también llamada sargento Candelaria- nació en Santiago en 1810, en el seno de una familia de artesanos. En 1832 se trasladó a Perú, con otra familia chilena de la cual más tarde se separaría. 

Ya independizada, estableció una posada para marineros en El Callao, denominada Fonda Chilena. Tras la llegada del Ejército chileno expedicionario, comandado por Manuel Bulnes, Candelaria decidió enrolarse como soldado o cantinera. 

Su labor en el Ejército fue una mezcla de soldado, enfermera, espía y mensajera. Durante el bloqueo del Callao por la escuadra chilena a cargo del Almirante Simpson, sirvió de mensajera y correo para llevar noticias a bordo. Evitaba la vigilancia enemiga, por medio de su disfraz de marinero. 

No obstante su astucia, fue tomada prisionera y enviada a Casas Matas, de donde logró salir gracias al triunfo chileno en la Batalla de Portada de Guías. 

Una vez liberada se unió al Ejército Restaurador -como se llamó al Ejército chileno- en su retirada al Callejón de Huaylas. En el Ejército de Bulnes, Candelaria se distinguió como feroz soldado y estratega, indicando los puntos vulnerables del enemigo. Acompañó a la tropa durante toda la campaña y luego del combate, era la solícita enfermera que curaba las heridas y protegía a los caídos. 

El Asalto del Pan de Azúcar 

El hecho que llevó a la fama a la humilde soldado fue el Asalto del Pan de Azúcar. Enrolada en el batallón Carampagne, se sumó a los 400 hombres que dirigidos por Bulnes rodearon el cerro y comenzaron a subir, agarrándose con las uñas y enterrando sus fusiles. Mientras, desde arriba, arreciaban las piedras y las descargas bolivianas. De vez en cuando podían disparar, eliminando al enemigo que caía cerro abajo. 

En ese trance, Candelaria recibió en sus brazos el cuerpo del capitán del Carampangue, Guillermo Nieto quien, se supone, era su amante. Con sus últimas fuerzas, ella terminó el ascenso del cerro, junto a la mitad del contingente original y combatió mano a mano contra los soldados de la Confederación Perú-Boliviana. 

A las diez de la mañana, el sargento del batallón Valparaíso, José Segundo Alegría, clavaba la bandera chilena en lo más alto del cerro. El enemigo había sido totalmente diezmado y posteriormente derrotado en la heroica Batalla de Yungay. 

Triunfos y laureles 

El entusiasmo que provocaron estos triunfos nacionales se expresó festivamente en el recibimiento de los héroes en Santiago, en 1840. Candelaria fue ovacionada. 

En reconocimiento a sus servicios, el gobierno la ascendió al grado de alférez, concediéndole una pensión de 17 pesos mensuales. 

La sargento Candelaria, retirada ya en su casa, falleció el 28 de marzo de 1870.